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Antiguo Testamento · Poesía

Salmos 35:4

Revisado por:
Ugo Candido
Última actualización:
Categoría:
Antiguo Testamento

Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.

Salmos 35:4 — RVR

Mensaje principal

El versículo 4 es la primera imprecación del salmo: el salmista pide a Dios que avergüence y haga volver atrás a quienes traman quitarle la vida, orando por que su plan mortal se derrumbe en lugar de ejecutar la justicia con su propia mano.

Significado en contexto

Salmo 35:1–10 · Súplica para que Dios contienda con los enemigos del salmista — Es la primera petición imprecatoria del salmo, que pide a Dios avergonzar, hacer volver atrás y frustrar a quienes maquinan contra la vida del salmista.

Aquí la súplica se afila en su primera petición contra los enemigos mismos. «Los que buscan mi alma» son los que buscan su vida, y «los que mi mal intentan» son los que traman su ruina; no son rivales de poca monta, sino gente que maquina su muerte. Contra ellos ora para que sean confundidos, avergonzados y hechos volver atrás.

La función de una imprecación como esta dentro de un lamento es nombrar una amenaza real y homicida y entregarla a Dios. Cada verbo es un ruego dirigido a Dios, un «que ellos» puesto en sus manos: el salmista pide a Dios que actúe y no se erige a sí mismo en agente del desenlace. La petición es que el ataque sea derrotado y frustrado, no la satisfacción privada de la venganza.

Nótese además que «avergüéncense» y «vuelvan atrás» describen el fracaso del plan mucho más que la destrucción de los que lo traman. Lo que se pide de inmediato es que el asalto se deshaga, que el mal no prospere contra el inocente. Detener el daño y devolverlo personalmente son dos cosas distintas, y este versículo pide a Dios la primera.

Enseñanzas adicionales

La petición apunta primero al fracaso del plan

La petición apunta primero al fracaso del plan, no a la ruina de quienes lo traman: el salmista ora para que el mal sea derrotado y se vuelva contra sí mismo.

Referencias cruzadas: Los verbos «avergüéncense y confúndanse» y «vuelvan atrás», que describen un asalto frustrado.

La oración se dirige por entero a Dios

La oración se dirige por entero a Dios; el salmista pide a Dios que actúe contra el plan, en lugar de actuar él mismo.

Referencias cruzadas: La forma de ruego «Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma», una petición puesta en manos de Dios.

Aplicaciones en la vida diaria

  1. 1

    Alguien trabaja activamente para dañarte o destruirte, y sientes la atracción de devolver el golpe o de hacer que pague.

    Lleva todo el plan a Dios como hace el salmista, pidiéndole que frustre el mal y te proteja, y dejando el ajuste de cuentas a su justicia.

    Orar para que un plan malvado fracase no es lo mismo que alimentar el odio o tramar venganza; nunca debe cuajar en el deseo de dañar personalmente a una persona concreta.

Errores comunes de interpretación

El versículo 4 da a los creyentes un guion para maldecir a los enemigos y llamar el daño sobre las personas que les desagradan.

Es el clamor sincero de quien de veras ve buscada su vida, dicho a Dios, el juez, para que un plan homicida sea derrotado. El Nuevo Testamento dirige la misma energía a Dios, «Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor» (Romanos 12:19), a la vez que nos llama a amar a nuestros enemigos (Mateo 5:44); no es una fórmula para maldecir de forma personal.

Cómo aplicar Salmos 35:4

Usa Salmos 35:4 como una declaración diaria. Proclámalo sobre tus circunstancias, insertando tu nombre donde corresponda. Deja que su promesa de Salmos ancle tu perspectiva mientras tomas decisiones relacionadas de las Escrituras, y compártelo con alguien que pueda necesitarlo hoy.

Fuentes y método

  • Texto bíblico

    Todas las citas bíblicas en español proceden de la versión Reina-Valera (RVR), de dominio público.

  • Interpretación

    Leer la imprecación como una súplica sincera por la derrota de un plan mortal, encomendada a Dios y no como aval de la venganza privada, sigue la tradición mayoritaria de dominio público, p. ej. el Comentario de Matthew Henry sobre toda la Biblia (1710) sobre el Salmo 35; no se afirma ninguna fecha ni ocasión concreta de composición, pues el texto no la da.