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La templanza y el dominio propio

La templanza —también llamada dominio propio— es uno de los frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:23) y designa la capacidad de moderar los deseos, los impulsos y los apetitos conforme a la voluntad de Dios. No es una represión forzada ni una negación árida, sino una libertad interior que permite escoger el bien y rechazar lo que daña. El término griego que emplea Pablo, enkrateia, evoca la fuerza de aquel que se gobierna a sí mismo en lugar de ser gobernado por sus pasiones. Pablo ilustra esta virtud con la imagen del atleta: «todo aquel que lucha, de todo se abstiene» (1 Corintios 9:25). El dominio propio es así un entrenamiento espiritual que exige disciplina, pero que produce verdadera libertad. Lejos de un ascetismo extremo, la templanza bíblica consiste en una moderación sabia: comer sin glotonería, beber con sobriedad, hablar con prudencia, amar sin posesividad. Pedro une esta virtud a la fe, a la virtud y al conocimiento, como escalones del carácter cristiano: «añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia» (2 Pedro 1:5-6). La templanza crece a medida que el creyente anda en el Espíritu (Gálatas 5:16-23), practica disciplinas espirituales como el ayuno y se somete a la dirección del Espíritu en lugar de satisfacer la carne. Aun Félix se espantó cuando Pablo le razonaba acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero (Hechos 24:25). La oración y la meditación en la Palabra fortalecen este dominio y lo hacen duradero.

Versículo principal

Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.

Versículos bíblicos sobre La templanza y el dominio propio

3 pasajes bíblicos sobre este tema

Gálatas 5:23

Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.

2 Pedro 1:6

Y en la ciencia templanza, y en la templanza paciencia, y en la paciencia temor de Dios;

Hechos 24:25

Y disertando él de la justicia, y de la continencia, y del juicio venidero, espantado Félix, respondió: Ahora vete; mas en teniendo oportunidad te llamaré:

Preguntas frecuentes

¿Qué es la templanza bíblica?
La templanza bíblica (en griego enkrateia) es el dominio propio sobre los deseos físicos y emocionales, guiado por el Espíritu. No significa un ascetismo extremo, sino una moderación sabia: comer sin glotonería, beber con sobriedad, hablar con prudencia, amar sin posesividad. Es un equilibrio guiado por el Espíritu.
¿Cómo se desarrolla la templanza?
La templanza crece al andar en el Espíritu (Gálatas 5:16-23), al practicar disciplinas espirituales como el ayuno y la moderación, y al entregarse a la dirección del Espíritu en lugar de a las concupiscencias de la carne. La oración y la meditación en la Palabra fortalecen el dominio propio.
¿La templanza es de nuestro esfuerzo o del Espíritu?
De ambos a la vez. La templanza es fruto del Espíritu (Gálatas 5:23): es Dios quien la produce en el corazón rendido. Pero el creyente está llamado a cooperar activamente, como el atleta que se entrena (1 Corintios 9:25-27). El Espíritu da la fuerza, y el creyente la ejerce en decisiones concretas de disciplina y moderación cada día.

Aplica estos versículos a tu vida

La Escritura cobra vida cuando la meditamos y la vivimos día a día. Lee estos versículos en su contexto completo, pide comprensión en oración y pregunta a Dios cómo hablan a tu situación de la templanza y el dominio propio.

Autor:
Equipo Editorial de The Lord Will
Revisado por:
Ugo Candido
Última actualización:
Categoría:
Guía bíblica