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El envío en la Biblia

El envío se encuentra en el corazón mismo de la misión de Dios en el mundo. Desde las primeras páginas de la Escritura, Dios se revela como un Dios que envía: envía profetas, levanta mensajeros y, finalmente, envía a su propio Hijo. Este tema alcanza su punto culminante en la Gran Comisión, donde Cristo resucitado declara: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19), prometiendo: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20). Ser enviado no es una iniciativa humana, sino una comisión divina arraigada en la autoridad de Jesús. El patrón del envío brota de la Trinidad misma. Jesús dice a sus discípulos: "Como me envió el Padre, así también yo os envío" (Juan 20:21), fundamentando toda misión cristiana en el envío previo del Hijo. La iglesia no inventa su propio encargo; es introducida en un movimiento que comenzó en el corazón de Dios. La respuesta de Isaías, "Heme aquí, envíame a mí" (Isaías 6:8), modela la disposición rendida que el envío requiere de todos los que escuchan el llamado. En el libro de los Hechos, el envío se convierte en la obra concreta de la comunidad guiada por el Espíritu. Mientras los creyentes adoraban y ayunaban, "dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado" (Hechos 13:2), y la iglesia "les impusieron las manos y los despidieron" (Hechos 13:3). El envío es, por tanto, vertical y horizontal: Dios comisiona, y la iglesia confirma y libera. Pablo subraya la dignidad de ser enviado cuando pregunta: "¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz!" (Romanos 10:15). El evangelio viaja sobre los pies de mensajeros enviados. Para el creyente de hoy, el envío invita a una actitud de disponibilidad, obediencia y confianza en que Aquel que envía también acompaña a su pueblo hasta los confines de la tierra.

Versículo principal

Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:

Versículos bíblicos sobre El envío

7 pasajes bíblicos sobre este tema

Mateo 28:19

Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:

Mateo 28:20

Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Romanos 10:15

¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!

Hechos 13:2

Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme á Bernabé y á Saulo para la obra para la cual los he llamado.

Hechos 13:3

Entonces habiendo ayunado y orado, y puesto las manos encima de ellos, despidiéronlos.

Juan 20:21

Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz á vosotros; como me envió el Padre, así también yo os envío.

Isaías 6:8

Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame á mí.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el envío en la Biblia?
En la Escritura, el envío es el acto de Dios de comisionar personas para sus propósitos. Jesús dijo: "Como me envió el Padre, así también yo os envío" (Juan 20:21), y en la Gran Comisión ordenó: "Id, y haced discípulos a todas las naciones" (Mateo 28:19). Ser enviado significa ser autorizado y capacitado por Dios para llevar su mensaje a otros.
¿Quién es responsable del envío en la iglesia?
El envío es, en última instancia, obra de Dios, pero a menudo actúa a través de la comunidad que adora. En Hechos 13:2-3, el Espíritu Santo mandó a la iglesia de Antioquía apartar a Bernabé y Saulo, y los creyentes les impusieron las manos y los despidieron. Dios comisiona, y la iglesia confirma y libera a los que Él llama.
¿Cómo puedo responder al llamado de Dios a ser enviado?
Como Isaías, que dijo: "Heme aquí, envíame a mí" (Isaías 6:8), puedes responder con disposición. Pablo recuerda que los mensajeros deben ser enviados para que el evangelio se difunda (Romanos 10:15). Ora, escucha la dirección de Dios y confía en la promesa de Cristo: "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20).

Aplica estos versículos a tu vida

La Escritura cobra vida cuando la meditamos y la vivimos día a día. Lee estos versículos en su contexto completo, pide comprensión en oración y pregunta a Dios cómo hablan a tu situación de el envío.

Autor:
Equipo Editorial de The Lord Will
Revisado por:
Ugo Candido
Última actualización:
Categoría:
Guía bíblica