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Lo que la Biblia dice sobre los refugiados

La Biblia habla con notable coherencia acerca de cómo el pueblo de Dios debe tratar al refugiado, al extranjero y al peregrino desplazado que llega hasta ellos. Desde la Ley de Moisés hasta la enseñanza de Jesús, las Escrituras ordenan no la mera tolerancia, sino el amor activo hacia quienes han huido de sus hogares. La declaración más clara se encuentra en el Código de Santidad: "Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto" (Levítico 19:34). La propia historia de Israel, marcada por la esclavitud y el destierro, se convierte en el fundamento moral de la compasión, tema que se repite cuando Dios manda: "Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto" (Deuteronomio 10:19). Esta ética se arraiga en el carácter mismo de Dios. El salmista declara que "Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene" (Salmo 146:9), colocando al refugiado junto a los miembros más vulnerables de la sociedad, a quienes el Señor defiende personalmente. La prohibición de explotarlos es explícita: "Y al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto" (Éxodo 22:21), y de nuevo: "Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis" (Levítico 19:33). En el Nuevo Testamento, Jesús se identifica personalmente con el desplazado y el acogido. En la parábola de las ovejas y los cabritos dice: "fui forastero, y me recogisteis" (Mateo 25:35), haciendo de la hospitalidad hacia el extraño una señal del verdadero discipulado. El autor de Hebreos añade un recordatorio entrañable: "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles" (Hebreos 13:2). Se requiere sabiduría pastoral al aplicar estos textos. Las Escrituras también reconocen la legitimidad de las autoridades y de las sociedades ordenadas, de modo que cristianos fieles pueden diferir sobre políticas concretas. Sin embargo, la postura bíblica constante ante el ser humano que llega necesitado es la de acogida, dignidad y amor. Nunca se ha de despreciar al refugiado, sino recibirlo como al prójimo a quien Dios mismo guarda.

Versículo principal

Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.

Versículos bíblicos sobre los refugiados

7 pasajes bíblicos sobre este tema

Levítico 19:34

Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.

Deuteronomio 10:19

Amaréis pues al extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto.

Éxodo 22:21

Y al extranjero no engañarás, ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.

Mateo 25:35

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;

Hebreos 13:2

No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

Salmos 146:9

Jehová guarda á los extranjeros; al huérfano y á la viuda levanta; y el camino de los impíos trastorna.

Levítico 19:33

Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis.

Preguntas frecuentes

¿Qué dice la Biblia sobre los refugiados y los extranjeros?
La Biblia manda una y otra vez amar y proteger al extranjero. "Lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto" (Levítico 19:34), y "amaréis, pues, al extranjero" (Deuteronomio 10:19). Dios mismo "guarda a los extranjeros" (Salmo 146:9).
¿Por qué ordena la Escritura a Israel cuidar del peregrino?
La razón que se da es la propia experiencia de Israel: "extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto" (Éxodo 22:21; Levítico 19:33). Habiendo conocido la opresión y el destierro, el pueblo de Dios debe mostrar la compasión que un día necesitó, reflejando el carácter de Dios hacia los vulnerables.
¿Enseñó Jesús a acoger a los refugiados?
Sí. Jesús se identificó con el desplazado al decir: "fui forastero, y me recogisteis" (Mateo 25:35). Hebreos 13:2 también exhorta a los creyentes a no olvidar "la hospitalidad", haciendo del recibimiento del extraño una marca de la fe genuina.

Aplica estos versículos a tu vida

La Escritura cobra vida cuando la meditamos y la vivimos día a día. Lee estos versículos en su contexto completo, pide comprensión en oración y pregunta a Dios cómo hablan a tu situación de los refugiados.

Autor:
Equipo Editorial de The Lord Will
Revisado por:
Ugo Candido
Última actualización:
Categoría:
Guía bíblica