La reconciliación como virtud cristiana
La reconciliación no es solo una doctrina que describe lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo; es también una virtud que el creyente está llamado a practicar en las relaciones cotidianas. Como rasgo del carácter cristiano, la reconciliación refleja el corazón pacificador de Dios mismo. Pablo nos recuerda que Dios "nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación" (2 Corintios 5:18). Habiendo sido reconciliados, llegamos a ser personas que buscan activamente la paz, en lugar de alimentar rencores, devolver mal por mal o dejar que las ofensas se enconen. La virtud de la reconciliación es, por tanto, a la vez fruto de la gracia y disciplina que se debe cultivar. Jesús dio a esta virtud una prioridad extraordinaria. Enseñó que la adoración misma debe ceder ante la obra de restaurar las relaciones: "si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti... reconcíliate primero con tu hermano" (Mateo 5:23-24). La reconciliación no puede esperar; interrumpe incluso nuestra devoción a Dios, porque Dios valora la comunión restaurada. Jesús también dio instrucción práctica para buscar la paz de manera privada y bondadosa: "si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos" (Mateo 18:15). El fin nunca es ganar una discusión, sino ganar de nuevo al hermano. Los apóstoles repitieron este llamado. Pablo escribió: "si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres" (Romanos 12:18), reconociendo que la reconciliación exige esfuerzo y humildad de nuestra parte aun cuando el resultado sea incierto. El poder de perdonar brota del evangelio: hemos de "perdonaros unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo" (Efesios 4:32) y soportarnos "unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro" (Colosenses 3:13). La virtud de la reconciliación, pues, tiene la forma de la cruz: cuesta algo, toma la iniciativa e imita a Aquel que primero hizo las paces con nosotros. No es debilidad, sino fortaleza bajo la gracia, que se niega a dejar reinar la amargura y elige en cambio el camino más difícil y más santo de la paz.
Versículo principal
“Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,”
Versículos bíblicos sobre La reconciliación como virtud cristiana
7 pasajes bíblicos sobre este tema
Mateo 5:23
“Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,”
Mateo 5:24
“Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.”
Romanos 12:18
“Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.”
Efesios 4:32
“Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.”
Colosenses 3:13
“Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”
Mateo 18:15
“Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.”
2 Corintios 5:18
“Y todo esto es de Dios, el cual nos reconcilió á sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliación.”
Preguntas frecuentes
¿Por qué se considera la reconciliación una virtud cristiana?
¿Cómo dice la Biblia que debemos buscar la reconciliación?
¿Cuán importante es la reconciliación frente a la adoración?
Aplica estos versículos a tu vida
La Escritura cobra vida cuando la meditamos y la vivimos día a día. Lee estos versículos en su contexto completo, pide comprensión en oración y pregunta a Dios cómo hablan a tu situación de la reconciliación como virtud cristiana.
- Autor:
- Equipo Editorial de The Lord Will
- Revisado por:
- Ugo Candido
- Última actualización:
- Categoría:
- Guía bíblica