La Pacificación en la Biblia
Hacer la paz es una de las señales más claras del pueblo de Dios, porque el Dios de la Biblia es un Dios de paz que reconcilia consigo a los enemigos y a unos con otros. La Escritura no presenta la paz como simple pasividad o ausencia de conflicto, sino como una búsqueda activa que brota de un corazón transformado. El salmista manda: "Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela" (PSA.34.14). La paz debe perseguirse de manera deliberada y constante, aun cuando huya de nosotros. Esta búsqueda agrada tanto a Dios que "cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él" (PRO.16.7). Una vida que honra a Dios a menudo desarma la hostilidad. Jesús puso la pacificación en el centro mismo del carácter del reino: "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (MAT.5.9). Hacer la paz es parecerse al Padre celestial, el gran Reconciliador. Este llamado es realista ante los límites humanos, pero incansable en el esfuerzo: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres" (ROM.12.18). No podemos controlar cómo responden los demás, pero somos responsables de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para buscar la reconciliación. Sobre todo dentro de la iglesia, se exhorta a los creyentes a "seguir lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación" (ROM.14.19), eligiendo lo que edifica antes que lo que derriba. La raíz más profunda de toda pacificación es el evangelio mismo. Dios "nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación" (2CO.5.18). Quienes han recibido la paz con Dios por la cruz quedan encargados de llevar esa obra reconciliadora a un mundo quebrantado. Tal paz es inseparable de la santidad, pues se nos manda: "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" (HEB.12.14). La pacificación bíblica, pues, no es debilidad ni componenda con el pecado; es la búsqueda costosa y semejante a Cristo de relaciones restauradas, arraigada en la reconciliación que Dios ha realizado y dirigida a su gloria.
Versículo principal
“Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.”
Versículos bíblicos sobre La Pacificación
7 pasajes bíblicos sobre este tema
Salmos 34:14
“Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.”
Proverbios 16:7
“Cuando los caminos del hombre son agradables á Jehová, aun á sus enemigos pacificará con él.”
Mateo 5:9
“Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
Romanos 12:18
“Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.”
Romanos 14:19
“Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificación de los unos á los otros.”
2 Corintios 5:18
“Y todo esto es de Dios, el cual nos reconcilió á sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliación.”
Hebreos 12:14
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:”
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre hacer la paz?
¿Por qué es tan importante para Dios la paz?
¿Cómo puedo ser un pacificador?
Aplica estos versículos a tu vida
La Escritura cobra vida cuando la meditamos y la vivimos día a día. Lee estos versículos en su contexto completo, pide comprensión en oración y pregunta a Dios cómo hablan a tu situación de la pacificación.
- Autor:
- Equipo Editorial de The Lord Will
- Revisado por:
- Ugo Candido
- Última actualización:
- Categoría:
- Guía bíblica