La parálisis en la Biblia
La parálisis aparece a lo largo de los Evangelios y de Hechos como una condición que manifiesta tanto la impotencia humana como el poder compasivo y restaurador de Dios. Una y otra vez, los que no podían moverse por sí mismos fueron llevados a Jesús, que sanaba el cuerpo y el alma a la vez. En Capernaúm, le trajeron un paralítico echado en una cama, y al ver Jesús la fe de ellos, primero declaró: «Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados» (Mateo 9:2). Luego, para probar que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, dijo al paralítico: «Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa» (Mateo 9:6). Marcos registra la misma escena, cuando cuatro amigos descolgaron al hombre por el techo (Marcos 2:3), y Jesús le ordenó: «A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa» (Marcos 2:11). Lucas igualmente relata que unos hombres traían en una cama a un hombre que estaba paralítico (Lucas 5:18), decididos a llevarlo al Salvador a pesar de la multitud. En el estanque de Betesda, Jesús halló a un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo y le dijo sencillamente: «Levántate, toma tu lecho, y anda» (Juan 5:8), y al instante el hombre fue sanado. El poder sanador de Cristo continuó por medio de sus apóstoles: en Lida, Pedro halló a Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico (Hechos 9:33), y declaró que Jesucristo lo sanaría. Estos relatos revelan que la parálisis física a menudo retrata una necesidad espiritual más profunda. Los paralíticos nada podían hacer para salvarse a sí mismos; dependían enteramente de ser llevados a Jesús y de su palabra de poder. Así sucede con todo pecador, impotente e incapaz de levantarse aparte de la gracia. La orden del Señor de «levántate y anda» demuestra su autoridad sobre la enfermedad y sobre el pecado, y su tierno cuidado por la persona entera. Para todo el que enfrenta debilidad, sufrimiento o parálisis espiritual, estos pasajes ofrecen esperanza: el mismo Cristo que levantó al desvalido sigue pronunciando hoy su palabra sanadora, perdonadora y vivificante.
Versículo principal
“Y he aquí le trajeron un paralítico, echado en una cama: y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Confía, hijo; tus pecados te son perdonados.”
Versículos bíblicos sobre La parálisis
7 pasajes bíblicos sobre este tema
Mateo 9:2
“Y he aquí le trajeron un paralítico, echado en una cama: y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Confía, hijo; tus pecados te son perdonados.”
Mateo 9:6
“Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete á tu casa.”
Marcos 2:3
“Entonces vinieron á él unos trayendo un paralítico, que era traído por cuatro.”
Marcos 2:11
“A ti te digo: Levántate, y toma tu lecho, y vete á tu casa.”
Lucas 5:18
“Y he aquí unos hombres, que traían sobre un lecho un hombre que estaba paralítico; y buscaban meterle, y ponerle delante de él.”
Juan 5:8
“Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda.”
Hechos 9:33
“Y halló allí á uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, que era paralítico.”
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre la parálisis?
¿Por qué Jesús perdonó los pecados del paralítico antes de sanarlo?
¿Sanaron también la parálisis los apóstoles?
Aplica estos versículos a tu vida
La Escritura cobra vida cuando la meditamos y la vivimos día a día. Lee estos versículos en su contexto completo, pide comprensión en oración y pregunta a Dios cómo hablan a tu situación de la parálisis.
- Autor:
- Equipo Editorial de The Lord Will
- Revisado por:
- Ugo Candido
- Última actualización:
- Categoría:
- Guía bíblica