Lo que la Biblia dice sobre los azotes
Los azotes, el brutal castigo de golpear con látigos o varas, aparecen en la Escritura tanto como instrumento de cruel persecución como, de manera suprema, como parte del sufrimiento por el cual Cristo aseguró nuestra salvación. La Biblia nunca glorifica esta violencia; más bien revela cómo los siervos de Dios la soportaron con fidelidad y cómo el Salvador la llevó por causa de los pecadores. La referencia más sagrada es el acto de Pilato antes de la crucifixión: "y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado" (Mateo 27:26). Juan lo registra con claridad: "Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó" (Juan 19:1), y Marcos anota lo mismo, cuando Pilato "habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado" (Marcos 15:15). El sentido más profundo de los azotes de Cristo se revela siglos antes en la profecía de Isaías sobre el Siervo Sufriente: "Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados" (Isaías 53:5). Las mismas llagas puestas en la espalda de Jesús se convirtieron en el medio de sanidad espiritual para todos los que confían en Él. Lo que los hombres pretendieron como humillación, Dios lo ordenó como redención. Los azotes también marcan el camino costoso de los apóstoles que siguieron a su Señor. Pablo testifica: "De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno" (2 Corintios 11:24). En Filipos, él y Silas fueron azotados y encarcelados: "después de haberles azotado mucho" (Hechos 16:23), y sin embargo cantaban himnos a medianoche. Los apóstoles igualmente se gozaron tras ser azotados por el Sanedrín, "de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre" (Hechos 5:40). La Escritura presenta así los azotes con sobriedad: un sufrimiento real y terrible que Cristo soportó para sanarnos, y que sus seguidores llevaron con gozo, teniéndolo por honra el participar de los padecimientos de su Señor por causa del evangelio.
Versículo principal
“De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.”
Versículos bíblicos sobre los azotes
7 pasajes bíblicos sobre este tema
2 Corintios 11:24
“De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.”
Mateo 27:26
“Entonces les soltó á Barrabás: y habiendo azotado á Jesús, le entregó para ser crucificado.”
Juan 19:1
“ASÍ que, entonces tomó Pilato á Jesús, y le azotó.”
Isaías 53:5
“Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.”
Hechos 16:23
“Y después que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia:”
Marcos 15:15
“Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á Barrabás, y entregó á Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.”
Hechos 5:40
“Y convinieron con él: y llamando á los apóstoles, después de azotados, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y soltáronlos.”
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre los azotes?
¿Por qué fue azotado Jesús antes de la crucifixión?
¿Experimentaron los apóstoles los azotes?
Aplica estos versículos a tu vida
La Escritura cobra vida cuando la meditamos y la vivimos día a día. Lee estos versículos en su contexto completo, pide comprensión en oración y pregunta a Dios cómo hablan a tu situación de los azotes.
- Autor:
- Equipo Editorial de The Lord Will
- Revisado por:
- Ugo Candido
- Última actualización:
- Categoría:
- Guía bíblica