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El conflicto en la Biblia

El conflicto es una parte inevitable de la vida en un mundo caído, pero las Escrituras ofrecen una sabiduría notable para enfrentarlo con gracia, humildad y un corazón inclinado a la paz. La Biblia no niega el conflicto ni lo glorifica; más bien rastrea su raíz y señala el camino de la reconciliación. Santiago pregunta de manera directa: «¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?» (Santiago 4:1). Gran parte del conflicto externo brota de deseos internos que exigen salirse con la suya, así que la búsqueda de la paz comienza en el corazón. Jesús da un camino claro para resolver las ofensas entre creyentes: «Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos» (Mateo 18:15). La meta es la restauración, no la exposición, buscada en privado y con humildad antes de involucrar a otros. Pablo amplía el principio: «Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres» (Romanos 12:18). No podemos controlar a los demás, pero sí somos responsables de nuestra propia búsqueda de la paz. La manera de hablar importa mucho, pues «la blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor» (Proverbios 15:1). Las Escrituras también nos exhortan a tratar el conflicto pronto y sabiamente. «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo» (Efesios 4:26) advierte contra alimentar el resentimiento. Proverbios aconseja contención: «El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; deja, pues, la contienda, antes que se enrede» (Proverbios 17:14). El siervo del Señor es llamado a un espíritu manso: «El siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido» (2 Timoteo 2:24). Sobre todo, Jesús pronuncia una bendición: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5:9). Buscar la paz en medio del conflicto es reflejar el carácter mismo de nuestro Dios reconciliador.

Versículo principal

Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.

Versículos bíblicos sobre El conflicto

8 pasajes bíblicos sobre este tema

Mateo 18:15

Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.

Romanos 12:18

Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.

Proverbios 15:1

LA blanda respuesta quita la ira: mas la palabra áspera hace subir el furor.

Santiago 4:1

¿DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros?

Mateo 5:9

Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Efesios 4:26

Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;

Proverbios 17:14

El que comienza la pendencia es como quien suelta las aguas: deja pues la porfía, antes que se enmarañe.

2 Timoteo 2:24

Que el siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido;

Preguntas frecuentes

¿Qué dice la Biblia sobre resolver el conflicto?
Mateo 18:15 enseña que, si un hermano peca contra ti, debes ir y tratarlo primero en privado, buscando la restauración y no la exposición. Romanos 12:18 añade: «en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres». Las Escrituras llaman a esfuerzos humildes, directos y llenos de gracia hacia la reconciliación, no al chisme ni a la venganza.
¿Por qué surgen los conflictos según la Biblia?
Santiago 4:1 ubica la raíz del conflicto en el interior: «¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?». Gran parte de la contienda externa brota de deseos internos que exigen salirse con la suya, así que la verdadera búsqueda de la paz comienza examinando y rindiendo nuestro propio corazón a Dios.
¿Cómo deben manejar los cristianos la ira en el conflicto?
Efesios 4:26 dice: «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo», advirtiendo contra guardar resentimiento. Proverbios 15:1 añade que «la blanda respuesta quita la ira», y 2 Timoteo 2:24 llama al siervo del Señor a ser amable, no contencioso. El creyente debe tratar la ira con prontitud, mansedumbre y sin pecar.

Aplica estos versículos a tu vida

La Escritura cobra vida cuando la meditamos y la vivimos día a día. Lee estos versículos en su contexto completo, pide comprensión en oración y pregunta a Dios cómo hablan a tu situación de el conflicto.

Autor:
Equipo Editorial de The Lord Will
Revisado por:
Ugo Candido
Última actualización:
Categoría:
Guía bíblica