Jesús calma la tempestad en la Biblia
El milagro en que Jesús calma la tempestad es una de las escenas más amadas y consoladoras de los Evangelios, pues revela a la vez la deidad de Jesucristo y su tierno cuidado por sus atemorizados seguidores. Mientras Jesús y sus discípulos cruzaban el mar de Galilea, se levantó una furiosa borrasca y las olas rompían sobre la barca hasta que casi se anegaba. Jesús, agotado por el ministerio, dormía sobre un cabezal en la popa, vívida imagen de su verdadera humanidad, justo cuando estaba por manifestarse la verdad más honda de su poder divino. Los discípulos, aterrados, lo despertaron con el clamor de que no le importaba que perecieran. En respuesta, "levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza" (Marcos 4:39). Con una sola palabra el Señor aquietó el viento y las olas. Mateo registra que primero reprendió con dulzura su temor: "¿Por qué teméis, hombres de poca fe?" (Mateo 8:26), y Lucas describe cómo "levantándose, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y sobrevino la bonanza" (Lucas 8:24). La quietud súbita y total no dejó duda de que esto no era casualidad, sino el mandato del Creador. El milagro evoca deliberadamente el retrato del Antiguo Testamento de Dios como el único que gobierna el mar. "Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas" (Salmo 89:9), y "Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas" (Salmo 107:29). Lo que los Salmos atribuyen solo a Dios, Jesús lo hace con una palabra, declarando su identidad como Señor sobre la creación. La reacción de los discípulos capta el asombro en el centro del relato: "¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?" (Marcos 4:41). Así, el calmar la tempestad enseña que Jesús es plenamente Dios, soberano sobre las fuerzas más amenazantes de la naturaleza, y que está presente y atento en las tormentas de nuestra vida. Llama al corazón angustiado a apartarse del temor y a confiar en aquel a quien el viento y las olas obedecen.
Versículo principal
“Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.”
Versículos bíblicos sobre Jesús calma la tempestad
6 pasajes bíblicos sobre este tema
Marcos 4:39
“Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.”
Mateo 8:26
“Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.”
Lucas 8:24
“Y llegándose á él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y despertado él, increpó al viento y á la tempestad del agua; y cesaron, y fué hecha bonanza.”
Salmos 107:29
“Hace parar la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.”
Marcos 4:41
“Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?”
Salmos 89:9
“Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.”
Preguntas frecuentes
¿Qué ocurrió cuando Jesús calmó la tempestad?
¿Qué revela acerca de Jesús el calmar la tempestad?
¿Por qué reprendió Jesús el temor de los discípulos?
Aplica estos versículos a tu vida
La Escritura cobra vida cuando la meditamos y la vivimos día a día. Lee estos versículos en su contexto completo, pide comprensión en oración y pregunta a Dios cómo hablan a tu situación de jesús calma la tempestad.
- Autor:
- Equipo Editorial de The Lord Will
- Revisado por:
- Ugo Candido
- Última actualización:
- Categoría:
- Guía bíblica