The Lord Will

Oración por Addiction

La adicción es la experiencia de quedar esclavizado por algo que nunca debió dominarnos, y las Escrituras le hablan con franqueza inflexible y, a la vez, con abundante esperanza. Aunque el vocabulario moderno de la adicción es reciente, el diagnóstico bíblico de la esclavitud al deseo pecaminoso es antiguo y preciso. Nombra el problema con claridad, expone sus promesas engañosas y señala sin descanso la libertad que se halla en Cristo. Pablo pone el fundamento en 1 Corintios 6:12: 'Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.' La libertad del creyente jamás es libertad para ser esclavizado. Romanos 6:16 agudiza la advertencia: 'sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia.' La adicción es, en el fondo, una cuestión de señorío: de quién o qué ocupa el trono del corazón. 2 Pedro 2:19 lo confirma: 'porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.' No obstante, la Biblia rehúsa dejarnos en la desesperación. 1 Corintios 10:13 promete que ninguna tentación carece de salida: 'fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida.' Gálatas 5:1 anuncia el evangelio de la libertad: 'Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.' La restauración, en la visión bíblica, no es mera fuerza de voluntad, sino gracia obrando. Tito 2:12 explica que la gracia misma nos enseña 'que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.' Y Filipenses 4:13 da la fuerza diaria: 'Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.' La libertad de la adicción se halla, al fin, no en uno mismo, sino en el Salvador que rompe toda cadena.

Oración bíblica por Addiction

Una Oración por Libertad de la Adicción

Padre, vengo a ti agotado por una batalla que no puedo ganar por mí mismo. Tu Palabra promete que Tú eres fiel, y que junto con la tentación darás también la salida, para que pueda soportarla. Hoy necesito esa salida. Tú conoces el dominio que esto tiene sobre mí, la vergüenza y las promesas rotas. Dejo de fingir y lo traigo todo a la luz, donde Tu gracia es más fuerte que mi fracaso. Rompe las cadenas, Señor. Dame fuerza para esta hora y para este deseo, y luego para el siguiente. Rodéame de personas que me ayuden, y dame la humildad de apoyarme en ellas y en ti. Donde caiga, levántame de nuevo; no dejes que me rinda. Guíame, paso a paso, hacia la libertad que Cristo murió para darme. En el nombre de Jesús, Amén.

1 Corintios 10:13

No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

Perspectivas bíblicas sobre Addiction

Las cadenas no pudieron retenerlo, pero Cristo pudo sanarlo

Marcos 5:4, 15

Muchas veces había sido atado con cadenas… pero él había roto las cadenas… Vienen a Jesús, y ven al que había sido endemoniado… sentado, vestido y en su cabal juicio.

Un hombre vivía entre los sepulcros, tan atormentado que ninguna cadena podía sujetarlo: toda atadura externa se rompía bajo la fuerza de aquello que lo impulsaba. La gente había intentado atarlo; solo Jesús pudo liberarlo. Tras el encuentro lo hallaron «sentado, vestido y en su cabal juicio». Esto es esperanza para cualquiera cuya fuerza de voluntad ha fallado una y otra vez: la meta no es solamente una cadena más fuerte o una restricción más estrecha, sino un yo restaurado. La adicción se burla de nuestros intentos de atarla desde fuera. Lo que no puede resistir es la presencia de Cristo, que sana a la persona, no solo la conducta.

Sugerencia de oración: Tráele a Jesús aquello que ningún esfuerzo de autocontrol ha logrado retener, y pídele no solo que detenga una conducta, sino que te restaure a ti mismo.

La Escritura misma le da palabras a la guerra dentro de ti

Romanos 7:24–25

¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias doy a Dios, que me libra por medio de Jesucristo nuestro Señor!

Si alguna vez has hecho precisamente aquello que juraste no volver a hacer, no eres el primero, y la Biblia no aparta la mirada de ello. Pablo nombra el desgarro angustioso con honestidad brutal: «lo que quiero hacer, no lo hago; pero lo que aborrezco, eso hago». Que esta lucha esté escrita en la Escritura significa que tu experiencia no es prueba de que estés singularmente roto o más allá de la fe. Pero observa adónde lleva el clamor: no a «esfuérzate más», sino a un Libertador: «¿quién me librará? Gracias doy a Dios, por medio de Jesucristo». El nombrar honesto de la guerra es la puerta al único que la gana.

Sugerencia de oración: Dile a Dios sin disfraz el sincero «lo que aborrezco, eso hago» de tu propia lucha, y deja que el clamor te lleve a pedirle a Cristo que te rescate, en vez de condenarte a ti mismo.

Anhelar la vieja esclavitud es normal, no una sentencia

Números 11:5–6

Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos. Pero ahora… ¡nada vemos sino este maná!

Liberados de la esclavitud, los israelitas lloraban de añoranza, no por las cadenas de Egipto, sino por su comida. Esta es una de las imágenes más honestas de la recuperación en la Escritura: aun después de la liberación, la mente idealiza precisamente aquello que la esclavizaba, olvidando convenientemente la servidumbre y recordando solo el «pescado». Si te descubres extrañando de forma extraña lo que una vez te tuvo cautivo, no estás fracasando; estás atravesando una etapa documentada del camino de salida. El tirón hacia atrás no es una sentencia sobre tu libertad: es un anhelo que debe nombrarse con honestidad delante de Dios, no un secreto sobre el que la vergüenza deba reinar.

Sugerencia de oración: Nombra en voz alta delante de Dios aquello que te sorprendes idealizando, y pídele que te recuerde la esclavitud que tu memoria sigue editando.

Dios promete una salida, por lo general un próximo paso concreto

1 Corintios 10:13

Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir; sino que dará también, juntamente con la tentación, la salida, para que podáis soportar.

La expresión «salida» traduce el griego ekbasis, una palabra usada para un paso de montaña: un sendero estrecho que conduce fuera de un lugar cerrado y rodeado. La promesa no es que la tentación será quitada, sino que siempre habrá una salida, por estrecha que sea. Y un ekbasis es concreto: un camino real de paso, no un sentimiento vago. En la práctica, la «salida» de Dios suele ser un paso específico que puedes dar —una llamada, salir de la habitación, escribirle a un amigo, una puerta por la que puedes pasar—, provista antes de que la necesitaras. La libertad suele llegar no esperando a sentirte fuerte, sino tomando la salida que ya ha sido puesta delante de ti.

Sugerencia de oración: Identifica, con anticipación y por escrito, la «salida» concreta que tomarás la próxima vez —la llamada, la puerta, la persona—, para que la salida esté lista antes de que llegue el momento.

Versículos bíblicos sobre Addiction

Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen: todas las cosas me son lícitas, mas yo no me meteré debajo de potestad de nada.

No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

¿No sabéis que á quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel á quien obedecéis, ó del pecado para muerte, ó de la obediencia para justicia?

Enseñándonos que, renunciando á la impiedad y á los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente,

Prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción. Porque el que es de alguno vencido, es sujeto á la servidumbre del que lo venció.

ESTAD, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Autor:
Equipo Editorial de The Lord Will
Revisado por:
Ugo Candido
Última actualización:
Categoría:
Oraciones bíblicas